If you can read spanish...this is my composition-Mar was so proud of me she called her friend from Salamanca to show it off! :)
La rana de la suerte...
Este fin de semana pasado, mis compañeros y yo viajamos a la región de Castilla y León dónde visitamos Burgos y Salamanca. La historia se lleva a cabo en la ciudad de Salamanca, dónde está la Universidad más antigua de España. Eileen, Elizabeth, Chandler y yo estábamos caminando cerca de la Universidad y nos encontramos una tienda pequeñita. Chandler quería un alfiler para su colección y Eileen quería comprar un libro de cocina para su madre. Yo compré una camisa para mi hermano que llevaba el título de la Universidad de Salamanca. Dentro de la tienda, había ranas y otros muchos recuerdos para comprar. Cuando salimos, vimos en la ventana de la tienda una rana. La rana brincó en la calle y comenzó a hablar. ¿Fue un milagro? ¡Las ranas nunca hablan! ¡Pero esto era una rana de la suerte! La rana nos dijo: “Seguidme, voy a la Universidad de Salamanca, y si obedecéis, os concederé dos deseos”. Mis amigas y yo la miramos y la seguimos.
Caminamos diez minutos hasta que la rana nos mandó parar. Las cuatro amigas entramos en un aula de la Universidad. En el aula, había millones de libros y una silla. La rana nos informó de su historia. El estudiante, antes de hacer su examen de doctorado, se quedaba él solo en la clase tratando de resolver todos los problemas. Una vez hecho su examen, si aprobaba, se celebraba con una gran fiesta.
Aquí, en esta clase histórica fue dónde nosotros pedimos nuestro primer deseo. Como estábamos en la Universidad, nuestro deseo tenía que referirse a ella. Con todas mis fuerzas, yo pronuncié mi primer deseo: “Ojala que obtenga un buen trabajo cuando termine la Universidad”. Cada uno de mis compañeros expresó su deseo y la rana solo respondió “vale”.
La siguiente parada fue la Casa de las Conchas, la rana nos habló de su estilo gótico y nos contó su historia. El tesoro de una judía se oculta debajo de una de las trescientas conchas del edificio. En la actualidad, el edificio es una biblioteca pero la rana nos ofreció un deseo con el tema del dinero. Deseé que mi familia y yo jamás pasáramos hambre y siempre tuviéramos suficiente dinero para vivir muy bien.
Salamanca, la ciudad de la suerte, de las ranas que hablan, de los Universitarios. Es obvio que mi experiencia en Salamanca fue un poco diferente de la de mis compañeros. Mis amigos y yo siempre le estaremos agradecidos a la rana. Nos enseñó una lección importante en la vida: “el tiempo es lo más valioso que tenemos y nunca debemos perderlo”.
Estoy estudiando en el magnífico país de España y solo tengo catorce días para disfrutar de mi experiencia aquí. No necesito la suerte, porque la rana me enseñó que los deseos pueden hacerse realidad.
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